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miércoles, 29 de junio de 2011

LO FEMENINO Y LO MASCULINO: Necesidad de Integración.

En la actualidad el aprendizaje va mas allá de desarrollar competencias en un solo dominio, requiere asumir el desarrollo como un proceso pleno e integral en el cual dos rasgos fundamentales emergen: el comprender que todo tiene que ver con todo lo demás y la apertura. En este sentido es importante estar conscientes de ese maravilloso potencial que contribuye a hombre y mujeres, valorar las diferencias y la posibilidad que las mismas abren en la construcción de la sociedad que deseamos.

Por supuesto que hombre y mujeres somos diferentes, y desde cada estructura son posibles acciones que no lo son de otra. Por ejemplo, desde la estructura femenina se puede dar a luz, no así desde la masculina. Sin embargo lo importante es no mirar las diferencias con lentes que discriminan y excluyen, sino con lentes que nos permiten ampliar la mirada hacia la posibilidad de colaboración y complementariedad.

Las nuevas interpretaciones acerca del funcionamiento del cerebro humano miran la inteligencia, no como una capacidad única, sino como competencias diferentes y con asientos en distintas partes del cerebro. Mientras el hemisferio izquierdo procesa información de manera lineal y es asiento de la inteligencia lógica y racional, observada con mayor frecuencia en el hombre; el hemisferio derecho procesa de forma simultánea y es asiento de la inteligencia intuitiva, usualmente utilizada por la mujer. Ello nos invita a comprender la importancia de la necesidad de integrar talentos y competencias que, en hombre y mujeres, se traducen en particulares modos de: pensar, ver, hacer, conversar, emocionarse.

Asumimos que toda actividad humana ocurre en conversaciones que entrelazan, deseos, emociones, ideas. Resulta difícil, hablar de desarrollo sin reflexionar sobre la importancia de la cultura matrística  como contexto idóneo para avanzar hacia el deseado desarrollo humano y social, máxime en estos momentos en los cuales la capacidad para "oler" situaciones, para intuir, para aprender, capacidad tan característica de lo femenino, comienza a ser una competencia tan importante como la certidumbre intelectual o conceptual.

Autor: Miriam Heller.
Lic. en Educación.

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